·Skin Reading
La mayor parte de los cambios que aparecen a los cuarenta no se formaron a los cuarenta. El sol, la falta de sueño y las dietas repetidas de los veinte y los treinta llegan ahora a la superficie.
Por eso el cuidado en esta etapa avanza en dos direcciones: ordenar el registro que ya ha llegado (pigmentación, pérdida de firmeza) y frenar el ritmo del que aún no ha llegado.
La prisa es el mayor enemigo de esta etapa. Un plan que ordena un paso cada estación cambia más la piel de dentro de cinco años que un plan que pretende revertirlo todo de una vez.